En el corazón de Roma, entre las bulliciosas calles y el esplendor barroco del Palacio Barberini, se encuentra un lugar intemporal: el Mitreo Barberini. Descubierto casi por casualidad en 1936, este antiguo santuario subterráneo es uno de los testimonios mejor conservados del culto a Mitra, una misteriosa religión que fascinó a los romanos entre los siglos I y IV d.C.
Entrar en un Mitreo es sumergirse en un mundo secreto. Aquí no encontrará las grandes columnas de los templos públicos, sino un ambiente íntimo con paredes pintadas al fresco, techos estrellados y símbolos esotéricos. El Mitreo Barberini, con sus pinturas únicas, cuenta una historia de iniciación, rituales ocultos y un dios de Oriente.
Si le apasiona la arqueología, la Roma antigua o simplemente le gusta descubrir lugares insólitos, ésta es una visita obligada. Descubra cómo visitarlo y sumérjase en la atmósfera de uno de los cultos más enigmáticos de la Antigüedad.

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El culto a Mitra

Mitra mata al toro – Foto de Wikipedia
De las muchas religiones que circulaban en elImperio Romano, el mitraísmo es sin duda una de las más fascinantes. Era un culto secreto, reservado únicamente a los iniciados, y se difundió sobre todo entre los soldados y las élites urbanas.
Sus orígenes se remontan ala antigua Persia, donde Mitra era una deidad vinculada a la luz, la justicia y los pactos sagrados. Con la expansión del imperio, su culto se transformó y fue adoptado por los romanos, convirtiéndose en una religión mistérica practicada en pequeños templos subterráneos, los mitraas.
A diferencia de otros cultos públicos, el mitraísmo carecía de grandes santuarios al aire libre. Sus lugares de culto eran espacios ocultos en cuevas o bajo edificios existentes, lejos de miradas indiscretas. En ellos, los fieles participaban en ritos de iniciación, banquetes simbólicos y ceremonias vinculadas a ciclos cósmicos. El momento más sagrado era la tauroctonía, la escena en la que Mitra sacrifica un toro, acto que simbolizaba la renovación del cosmos.
El culto a Mitra alcanzó su apogeo entre los siglos II y III d.C., pero con la llegada del cristianismo se fue abandonando paulatinamente. Hoy sólo quedan sus mitraas, testigos mudos de un mundo secreto que sigue fascinando a estudiosos y visitantes.
El descubrimiento del Mitreo Barberini (1936)
El Mitreo Barberini fue descubierto casi por casualidad en 1936, durante unas obras cerca del Palacio Barberini. Hasta entonces, el santuario había permanecido oculto bajo capas de construcciones más recientes, conservando intactos sus extraordinarios frescos y su estructura original.
Los arqueólogos se encontraron ante una estancia perfectamente reconocible: una sala subterránea rectangular con bóveda de cañón y dos largos bancos de mampostería a los lados, típicos de los mitraas. Pero fue la pared del fondo la que dejó a todos boquiabiertos: un excepcional ciclo pictórico, uno de los más completos del mitraísmo, dominado por la escena de la tauroctonía, el sacrificio ritual del toro por Mitra.
Estudios posteriores han confirmado que el mitreo fue tallado en un edificio del siglo II d.C., pero su transformación en lugar de culto mitraico data del siglo III d.C. Esto significa que el santuario estuvo activo durante el apogeo del culto a Mitra en Roma.
Gracias a su excelente estado de conservación, el Mitreo Barberini es hoy uno de los testimonios más importantes del mitraísmo en la antigua capital.

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Descripción arquitectónica del Mitreo
El Mitreo Barberini es un ambiente íntimo, típico de los lugares de culto mitraicos. Su estructura sigue un esquema preciso, común a muchos mitraos de la época, con elementos simbólicos que remiten a la cosmología y los ritos secretos de la religión de Mitra.
La sala principal, de unos 11,85 metros de largo y 6,25 metros de ancho, está cubierta por una bóveda de cañón. Este techo no era un simple elemento arquitectónico, sino que representaba la bóveda celeste, concepto fundamental en el mitraísmo, que vinculaba estrechamente el culto al movimiento de los astros.
A lo largo de los laterales de la sala hay dos bancos de mampostería, llamados praesepia. Aquí tomaban asiento los iniciados durante las ceremonias y los banquetes rituales, momentos fundamentales del culto.
Al fondo de la sala se encuentra el elemento más importante: el fresco mural con la tauroctonía, la escena en la que Mitra sacrifica al toro, símbolo de la renovación cósmica. Encima se representan el Sol y la Luna, junto con los signos del zodiaco, lo que refuerza el vínculo del culto con las fuerzas cósmicas.
Estos detalles hacen del Mitreo Barberini uno de los más fascinantes de Roma, gracias a su estructura intacta y a los elementos decorativos que permiten comprender mejor el mitraísmo y sus profundas conexiones con el simbolismo astronómico y ritual.
Los frescos del Mitreo

Mitreo Barberini – Foto de Soprintendenza Speciale di Roma
El Mitreo Barberini alberga uno de los ciclos pictóricos más completos del mitraísmo, un verdadero relato visual que revela los secretos de este culto misterioso. Las decoraciones al fresco, muy bien conservadas, cubren la pared del fondo y parte de la bóveda, ofreciendo un testimonio único de la simbología mitraica.
Tauroctonía: el sacrificio del toro
En el centro de la pared del fondo se encuentra la tauroctonía, la escena más sagrada del culto. Mitra, vestido con un manto corto y un gorro frigio, aparece matando a un toro blanco, cuya sangre es chupada por un perro y una serpiente, mientras un escorpión pica los testículos del animal. Esta escena simboliza el renacimiento del cosmos y el paso a una nueva era.
A ambos lados de Mitra están las dos diosas, Cautes y Cautopates, sus fieles ayudantes. Cautes sostiene una antorcha hacia arriba, símbolo del día y la luz, mientras que Cautopates la sostiene hacia abajo, representando la noche y la oscuridad. Sobre ellas, la bóveda celeste está marcada por dos arcos concéntricos, dentro de los cuales se encuentran los signos del zodiaco, indicando el vínculo entre el culto y los movimientos cósmicos.
Las diez escenas de la vida de Mitra
A ambos lados de la tauroctonía hay diez paneles pintados, dispuestos en dos bandas verticales, que narran los momentos más destacados de la mitología mitraica:
- Mitra nace deuna roca, un nacimiento milagroso que lo vincula a los elementos naturales
- Mitrahace brotar agua de una roca, símbolo de su fuerza divina
- Mitra lleva el toro, preparándolo para el sacrificio
- El banquete sagrado, en el que Mitra y el Sol celebran la renovación cósmica
- El pacto con el Sol, en el que Mitra establece una alianza con la deidad solar
- Mitra sube a la cuadriga delSol, reforzando su vínculo con el astro divino
- Zeus electrocuta a los Gigantes, representando la lucha cósmica entre fuerzas opuestas
- Saturno, probablemente vinculado a la dimensión temporal y a los ciclos cósmicos
- Mitra arrodillado entre dos árboles, escena de reflexión y pasaje místico
- Mitra golpeando al Sol con la pata del toro, acto que simboliza el dominio de la luz
Este ciclo pictórico es uno de los testimonios iconográficos más importantes del mitraísmo y permite comprender mejor el simbolismo y las creencias asociadas a este culto.
La importancia del Mitreo Barberini en el contexto romano
El Mitreo Barberini es uno de los testimonios más importantes del mitraísmo en Roma. Su estado de conservación y la riqueza de sus decoraciones lo convierten en un punto de referencia para los estudiosos y quienes desean comprender mejor este antiguo culto mistérico.
Un culto secreto en el corazón del Imperio
A diferencia de las grandes religiones públicas de la antigua Roma, el mitraísmo era un culto iniciático, reservado a pequeños grupos de fieles. No existían textos sagrados accesibles a todos, sino únicamente ceremonias secretas transmitidas oralmente en el seno de los mitraas. Por este motivo, las representaciones pictóricas del Mitreo Barberini son fundamentales: cuentan una historia que, de otro modo, se habría perdido.
Roma fue uno de los principales centros de difusión del culto a Mitra. En el subsuelo de la ciudad se han encontrado más de 15 mitraos, muchos de los cuales no pueden visitarse hoy en día. Entre los más importantes, además del Mitreo Barberini, se encuentran:
- Mitreo di San Clemente, famoso por sus inscripciones y relieves
- Mitreo delle Terme di Caracalla, uno de los más grandes jamás descubiertos
- Mitreode Santa Prisca, el único que presenta un ciclo pictórico comparable al del Mitreo Barberini
Un culto que competía con el cristianismo
En el siglo III d.C., el mitraísmo era uno de los cultos más extendidos en Roma, especialmente entre los soldados y las clases dirigentes. Sin embargo, con la llegada del cristianismo y su progresiva instauración como religión oficial del Imperio, el culto a Mitra entró en decadencia. Muchos mitraas fueron abandonados o convertidos en edificios cristianos.
A pesar de ello, su simbolismo y muchas de sus prácticas rituales parecen haber influido en algunos aspectos del cristianismo naciente. El concepto del banquete sagrado, la lucha entre el bien y el mal y la iconografía de la luz divina son sólo algunos de los elementos que encuentran paralelismos entre ambas religiones.

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Acceso y visitas al Mitreo hoy
Visitar el Mitreo Barberini es una experiencia única: un viaje al corazón de la Roma subterránea, al descubrimiento de un culto secreto y fascinante. Sin embargo, a diferencia de otros yacimientos arqueológicos de la ciudad, el acceso no siempre está garantizado.
Cómo visitar el Mitreo Barberini
El Mitreo se encuentra dentro del complejo del Palacio Barberini, uno de los museos más importantes de la capital. No está abierto al público para visitas regulares, sino que sólo es accesible en ocasiones extraordinarias, normalmente con cita previa o con motivo de eventos especiales organizados por la Galería Nacional de Arte Antiguo.
Cómo llegar
El Mitreo se encuentra en Via delle Quattro Fontane, cerca de la Piazza Barberini. Es fácilmente accesible en transporte público:
- Metro: Línea A, parada Barberini
- Autobús: Líneas 52, 53, 56, 58, 60, 61, 95, 116, 175, 492, 590
Si ya se encuentra dentro del Palacio Barberini, puede solicitar información directamente al personal del museo.
Si desea más información sobre cómo llegar al Palacio Barberini, lo hemos tratado en detalle en este artículo.
Conclusión
El Mitreo Barberini es uno de los testimonios más fascinantes del mundo antiguo. Perfectamente conservado bajo tierra en el Palacio Barberini, este santuario cuenta la historia de un culto misterioso, practicado lejos de los ojos de la Roma imperial.
Gracias a sus extraordinarios frescos, el mitreo nos ofrece una rara ventana a una religión que fascinó durante siglos a soldados, mercaderes y miembros de la élite romana. Sus imágenes, desde el sacrificio del toro hasta los signos del zodiaco, nos hablan de un universo simbólico de iniciaciones, banquetes sagrados y conexiones con el cosmos.
Si le gusta la Roma subterránea, la historia de las religiones o simplemente quiere descubrir un lado oculto de la ciudad, el Mitreo Barberini es un lugar que merece la pena visitar.




